Sostenibilidad: proyecto y compromiso

Sostenibilidad: proyecto y compromiso

Hace unos meses, un medio de comunicación especializado en seguros contactó con Arç Cooperativa. Estaban preparando un reportaje sobre corredurías sostenibles y querían entrevistar a Arç Cooperativa como una de las corredurías de seguros de referencia en materia de sostenibilidad.

A raíz de este contacto, y de las reflexiones posteriores, nos surgió la necesidad de compartir algunas consideraciones desde una mirada crítica y denunciar la práctica del greenwashing en el mundo asegurador.

Nuestra apuesta por la sostenibilidad forma parte del sistema de valores que integran una estrategia por la transformación social, política y económica.

La sostenibilidad es un marco de referencia de nuestra acción productiva, pero hay que entenderla en todas sus dimensiones. Por un lado, trabajamos por la sostenibilidad social a través de la intercooperación con movimientos sociales y entidades, promoviendo puestos de trabajo de calidad y mejorando las condiciones de convivencia de nuestro entorno social y cultural.

Por otro lado, en la dimensión ambiental, estamos ajustando progresivamente el consumo de la cooperativa a las posibilidades de nuestro ecosistema. Apostamos por una reducción de nuestro impacto, especialmente aquel relacionado con el consumo de energía, consumibles, comunicaciones y movilidad.

Defendemos que la sostenibilidad desde una mirada amplia no es posible sin una transición ecosocial que situé las necesidades de las personas y los ecosistemas en el centro y que ponga la economía al servicio del bien común. La crisis ecológica es una consecuencia de un sistema extractivo basado en la ilusión de un crecimiento sin límites en un sistema global limitado.

Un compromiso que nos define

Una de las preguntas, y que desencadenó parte de nuestra reflexión, fue en qué medida nuestro compromiso con la sostenibilidad ayuda a nuestro negocio. Y este es el quid de la cuestión.

Desde CAES no nos planteamos de qué manera nuestra apuesta nos puede beneficiar como empresa. Como todas las entidades de la economía social y solidaria, no entendemos nuestra actividad económica si no está orientada a mejorar las condiciones de vida de las personas y las comunidades en un sistema sostenible.

Por este motivo, nuestra acción comercial no se centra en vender seguros de forma tradicional. Preferimos invitar a las personas, entidades y colectivos a formar parte de un proyecto transformador alineado con el movimiento de las finanzas éticas desde la práctica del consumo consciente.

CAES y los ODS

La periodista también nos preguntó qué medidas hemos tomado para adaptarnos a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU. Esto nos hizo dar cuenta como muchas entidades han tenido que realizar cambios estructurales (o superficiales) para cumplir estos objetivos (o comunicar que lo hacen).

Los elementos centrales de los ODS – la lucha contra la exclusión y contra la destrucción del hábitat, el compromiso con la paz o la educación y la generación de trabajo y economía sostenible – forman parte de nuestro proyecto desde nuestros inicios y se concretan día a día a través de estrategias y prácticas socioempresariales.

Cada año, Arç Cooperativa y SERYES elaboramos y publicamos el informe del Balance Social que gestiona e impulsa REAS Red de Redes. Esta auditoría valida las prácticas de las empresas en relación con diferentes ejes como el funcionamiento económico, la política de lucro, la perspectiva de género, la equidad y la democracia interna, la sostenibilidad ambiental, el compromiso social, la cooperación y la calidad de los puestos de trabajo.

Si los valores no se convierten en prácticas cotidianas, no saldrán nunca de la retórica del comunicado, el marketing y la publicidad.

Hoy por hoy, los ODS no dejan de ser una declaración de intenciones para una sociedad en un sistema económico a la deriva en el cual la vida está supeditada a los intereses del capital. Ahora bien, creemos que una ciudadanía responsable y crítica puede ser exigente en la aplicación de estos objetivos y rechazarlos como una práctica de greenwashing.

La sostenibilidad como manera de ser

Otra de las preguntas que nos hicieron reflexionar fue si es complicado ser una correduría comprometida con la sostenibilidad. Al mismo tiempo, la periodista preguntaba como valoran nuestros clientes esta apuesta.

Las corredurías que formamos parte del proyecto CAES nos basamos en una serie de valores y estamos orientadas a la generación de excedentes económicos y sociales. Desde este punto de partida, no planteamos la sostenibilidad como una estrategia, sino como una manera de ser y actuar.

Para nosotras, lo realmente complicado es imaginar y desarrollar una organización democrática y un modelo empresarial alejado de los esquemas tradicionales. Queremos ser referentes en el sector financiero como empresas democráticas, éticas y solidarias. Nos inspiran los valores históricos del cooperativismo y las nuevas formas de organización de los movimientos sociales transformadores.

Por todo esto, no queremos que nuestros clientes valoren una determinada apuesta por una serie de compromisos. El que buscamos es compartir la misma visión transformadora con nuestra base social.

Nos enorgullece afirmar que la mayor parte de nuestros clientes confían en nosotras por nuestro compromiso. Impulsamos el seguro ético y solidario, tejemos redes, creamos alianzas y participamos activamente en plataformas y redes de la economía social y solidaria.

En otras palabras, no necesitamos campañas de lavado de imagen. Nuestra manera de hacer y actuar son la mejor campaña para promover nuestros valores como cooperativa. Estamos orgullosas de poder afirmar que, a pesar de nuestras contradicciones y dificultades, defendemos unos valores que ponemos en práctica en el día a día.

La crisis, la empresa ciudadana y el seguro ético

La crisis, la empresa ciudadana y el seguro ético

La empresa ciudadana, a través de una rendición de cuentas que potencie una ciudadanía responsable, es una fórmula que puede impulsar una economía que avance hacía la sostenibilidad integral. En paralelo, el seguro ético y solidario puede acercar las entidades operadoras del sector asegurador a las potencialidades transformadoras de la economía social y solidaria y la empresa ciudadana.

Por Jordi Via i Llop, socio fundador de Arç Cooperativa y miembro del patronato de la Fundació Roca i Galès

Cuando hablamos de crisis conviene dejar claro, como punto de partida, que, según mi opinión, nos encontramos en una crisis estructural que se manifiesta de forma simultánea en el ámbito financiero, energético, ecológico, social y de valores. La crisis sanitaria ha dejado al descubierto y ha amplificado todavía más los desequilibrios económicos y sus efectos sociales y ecológicos.

Por tanto, no se trata de una crisis puntual, es una crisis sistémica. Una crisis sistémica que impone la necesidad de experimentar y consolidar nuevas formas de entender la empresa y la economía. Y para crear condiciones para salir de una crisis como esta no es aconsejable volver a situaciones anteriores ni en el sentido de fondo, ni en los objetivos o métodos de trabajo.

Tenemos que considerar la sostenibilidad integral (individual, social y ambiental) como un objetivo que debemos alcanzar como sociedad. Necesitamos reconvertir nuestras formas de producción y consumo. Por lo tanto, debemos entender que la economía tiene que ser un subsistema supeditado a los sistemas sociales y ambientales y que avanzar hacia la sostenibilidad integral supone dar pasos adelante hacia la sostenibilidad de la vida.

Para que la práctica de la sostenibilidad integral avance es imprescindible la aceptación por parte de las empresas del hecho que su existencia solo es posible gracias a la sociedad y al entorno de los que forman parte. Por este motivo, es fundamental que las empresas rindan cuentas mostrando de forma continuada su compromiso social y ambiental. En otras palabras, que dejen constancia de su comportamiento como empresa ciudadana.

La empresa ciudadana, una alternativa

Potencialmente, la empresa ciudadana puede generar dinámicas significativas de trasformación socioeconómica. En el plano conceptual, la empresa ciudadana supera la escalera de valores y el fundamento ideológico de la empresa mercantil convencional y pone en cuestión el hecho que esta sea considerada acríticamente como único modelo a seguir. Cuando hablamos de empresas, estamos obligadas a plantearnos el tipo de empresa, cómo están organizadas y al hecho que el sistema económico y la actuación de una empresa son las dos caras de una misa moneda.

La empresa ciudadana, en su despliegue práctico, impulsa la innovación estructuralmente transformadora en referencia a los productos y servicios que ofrece, las condiciones de producción, distribución y comercialización, las estrategias de márquetin y publicidad, la relación con los clientes y proveedores y su impacto ambiental.  Se trata de una concepción de la innovación que supera un carácter exclusivamente utilitarista que tiene en cuenta si atiende a necesidades “no inducidas” y a las consecuencias sociales y ambientales de su producción.

Asumiendo la necesidad de facilitar una mejora estructural procurando una transformación del ámbito social donde opera, la empresa ciudadana favorece la concienciación de una ciudadanía activa en relación con el consumo, la cooperación, la reciprocidad y la solidaridad. En otras palabras, favorece al nacimiento y la consolidación de una ciudadanía responsable.

Al mismo tiempo, incorpora la noción de viabilidad en términos de viabilidad socioeconómica, apoyada en objetivos a medio y largo plazo de tipo no especulativo. La empresa ciudadana contribuye a organizar y desarrollar circuitos económicos completos de acuerdo con lógicas diferentes de las hegemónicas en el mercado actual (como el mercado social) y que vinculan la producción sostenible de bienes y servicios con el consumo responsable.

La empresa ciudadana, una palanca del seguro ético

El seguro ético y solidario y la certificación EthSI son herramientas necesarias que, al promover la recuperación del sentido mutual de los seguros, una política de inversiones social y ambientalmente responsable y una gestión participada y equitativa, pueden acercar las entidades operadoras del sector asegurador a las potencialidades de la economía social y solidaria y de la empresa ciudadana.

Por todos estos motivos, el seguro ético y solidario toma sentido como una parte de la solución para salir de la crisis estructural ayudando a impulsar la construcción y consolidación de una economía que sitúe las personas y la vida en el centro.

¿En qué se diferencia una escuela cooperativa de una tradicional?

¿En qué se diferencia una escuela cooperativa de una tradicional?

Cincuenta años más tarde de que aparecieran las primeras escuelas cooperativas en España, el movimiento parece haberse consolidado en nuestro país. ¿Qué diferencias tienen estos centros respecto a las escuelas tradicionales? Entrevistamos a Carlos Sierra, Presidente de la Unión Española de Cooperativas de Enseñanza (UECoE).

¿Cuáles son las diferencias entre una escuela cooperativa y una escuela tradicional?

Las escuelas cooperativas defienden valores propios de las empresas de la economía social, como la primacía de las personas sobre el capital, la gestión democrática y el desarrollo de la persona. También tienen argumentos propios como la democracia participativa, la pluralidad de ideas, la interculturalidad y la cohesión social o la igualdad/equidad. Las escuelas cooperativas trabajan de manera inclusiva y potenciadora el aprendizaje entre iguales, están comprometidas ética y socialmente y son defensoras del laicismo y la ciudadanía; defienden el pluralismo ideológico y la libre expresión de las ideas. En este tipo de centro educamos en la innovación para la transformación social, trabajamos el plurilingüismo como exigencia social y formamos ciudadanos eficaces y responsables para que aporten su esfuerzo personal y sean emprendedores y cooperativos.

Las escuelas cooperativas trabajan de manera inclusiva y potenciadora el aprendizaje entre iguales

¿De qué manera intercoopera la Unión Española de Cooperativas de Enseñanza, la UECoE? ¿Puedes citar algunos proyectos de intercooperación del cooperativismo de enseñanza español?

En primer lugar, si bien entre los objetivos de la UECoE es el facilitar la intercooperación ente sus miembros, la organización estatal es la suma de sus organizaciones territoriales, que son totalmente autónomas, así como las cooperativas de enseñanza miembros de las mismas. La intercooperación es uno de los puntos débiles en los que debemos mejorar, aunque no es igual en todos los territorios, en unos funcionan diríamos que de forma aceptable y en otros, no tanto. Funcionamos bien desde el punto de vista representativo. También se producen intercambios de conocimientos entra algunas de nuestras cooperativas, pero no somos capaces de aprovechar la dimensión que tendríamos si fuéramos capaces de aunar esfuerzos.

Finalmente, nos gustaría saber qué relaciones tiene el movimiento cooperativo de enseñanza con el mundo de las finanzas éticas y solidarias.

Tenemos relaciones a través de nuestra supraorganización, CEPES. Si bien es cierto que nuestro papel es ser correa de transmisión entre la UECoE y las organizaciones territoriales, éstas lo serán con sus cooperativas de enseñanza de base.