Los datos del Barómetro de las Finanzas Éticas 2021 reflejan la tendencia al alza de las entidades de finanzas éticas y demuestran que son «actores clave para contribuir a un desarrollo sostenible». Dentro del sistema de finanzas éticas, el sector asegurador ético mantiene una buena salud y ya gestiona más de 4,7 millones de contratos de seguros en el Estado español.
El Barómetro muestra cómo las finanzas éticas y solidarias mantuvieron la línea de crecimiento de los años anteriores, a pesar del contexto social y económico desfavorable de 2021 marcado por la crisis de la covid-19. Sergi Salabert, responsable del Observatorio, destacó en el informe que «en el sector financiero es posible crecer sin renunciar ni a los valores ni a los principios».
Por su parte, Jordi Via, presidente de FETS y socio fundador de Arç Cooperativa, puso el acento en la estrategia de las finanzas éticas, que consiste en acompañar y dar respuesta a la transición ecosocial. En esta línea, resaltó que es necesario seguir trabajando para que «los movimientos sociales perciban las finanzas éticas como un instrumento indispensable» en su tarea transformadora.
El sector asegurador ético en crecimiento
El Barómetro muestra que en 2021 el sector asegurador ético gestionó más de 4,7 millones de contratos de seguros en el Estado español. Esta cifra supone un volumen de aportaciones de casi 1.600 millones de euros, un porcentaje superior al 2,5 % del total de aportaciones del sector asegurador.
Respecto al ámbito de la mediación, las corredurías de seguros éticos ya gestionamos un volumen superior a los 14,5 millones de euros de aportaciones y los 24.500 contratos. Estas cifras suponen un incremento respecto al año anterior.
Salabert destacó que las inversiones del sector asegurador ético están concentradas, principalmente, en inversiones de renta fija. Por otra parte, las inversiones de renta variable solo suponen el 0,25 %, ante el 7 % del sector asegurador convencional.
En la presente edición se ha querido dar más visibilidad al sello EthSIde seguros éticos y solidarios, incluyéndolo como un indicador en el suplemento de experiencias y proyectos financiados que recoge el Barómetro.
Hace años que desde las Finanzas Éticas y la Economía Social y Solidaria (ESS) reivindicamos la Compra Pública Responsable (CPR) como una palanca de transformación que permite incorporar pautas del consumo consciente dentro de las administraciones. ¿Puede el sello EthSI de gestión ética y solidaria del sector asegurador convertirse en un aliado de estas prácticas más sostenibles y respetuosas?
“Una gran desconocida y una herramienta muy potente”. Así describían la CPR Amanda Ortega y Onditz Portabella, técnicas de Opcions especializadas en este ámbito, en un reportaje publicado el 2020. ¡Y no es para menos! Se calcula que la compra de bienes y servicios por parte de las administraciones públicas supone el 14% del PIB del estado español. Una cifra que podría ascender hasta el 20%, según algunos estudios.
Actualmente, la Ley de Contratos del Sector Público 9/2017 (LCSP) supone un marco legal favorable para la CPR, ya que obliga a las administraciones a “incorporar de manera transversal y preceptiva criterios sociales y ambientales, siempre y cuando guarde relación con el objeto del contrato.” En otras palabras, las personas técnicas y políticas están obligadas, por ley, a tener en cuenta criterios sociales y ambientales en los procesos de contratación pública.
El conjunto de la ESS y las Finanzas Éticas tenemos muy claro que este nuevo marco legal y la incorporación de estos criterios en la contratación pública supone una gran oportunidad si queremos avanzar hacia una sociedad más solidaria y respetuosa con las personas y el medio ambiente. Al fin y al cabo, la ciudadanía tenemos el derecho (y el deber) de pedir una rendición de cuentas a las administraciones públicas, fiscalizar los contratos que se hacen con el dinero público (nuestro dinero) y exigir a las personas responsables un claro compromiso con la sostenibilidad.
Además, la CPR implica una coyuntura favorable para la ESS. Tenemos una ventana para reivindicarnos como una red de empresas y organizaciones que ofrecemos bienes y servicios de calidad (también) para las administraciones, siempre poniendo el cuidado de las personas y los ecosistemas en el centro de nuestras actividades económicas.
¿Somos capaces de imaginarnos un pequeño porcentaje de la quinta parte del PIB que supone la compra pública circulando dentro de los mercados sociales? ¿Qué cambios radicales supondría para la sociedad? ¿Y si aspiramos a que una pequeña parte de este dinero sirva de motor para proyectos transformadores, solidarios y sostenibles?
La ESS ha sido capaz de articular un sistema integral de Finanzas Éticas que abarca los servicios bancarios, el crédito, los seguros y un conjunto de instrumentos de divulgación, educación y validación las prácticas financieras éticamente orientadas.
¿Y los seguros éticos y solidarios? ¿Qué instrumentos ya existentes podemos poner a disposición que permitan al sector público llevar a cabo un consumo más consciente y responsable? Onditz Portabella nos recordaba en el blog Me Cambio (El Salto) que si la CPR se complica, debemos hacerla más fácil. Por suerte, los seguros éticos y solidarios ya disponemos de una herramienta útil y con un largo recorrido que sirve para identificar las buenas prácticas dentro del sector asegurador: el sello EthSI.
Este sello es un certificado con más de una década de trayectoria. El 2008 el Observatorio de las Finanzas Éticas (promovido por FETS) desarrolló esta certificación y desde entonces un comité independiente formado por personas expertas vinculadas a la ESS y la sociedad civil evalúa si distintas entidades y productos disponen de los requisitos para ostentar el distintivo. Los aspectos que el comité tiene en cuenta están relacionados con el comportamiento ético de las organizaciones, la responsabilidad social, la inversión ética, así como la transparencia y su vinculación con la ESS y con entidades de las Finanzas Éticas, entre otros.
En 2020, algunos ayuntamientos catalanes como Monistrol de Calders (Barcelona) o Capafonts (Tarragona) ya contrataron seguros gestionados éticamente a través de contratos menores. Pero no ha sido hasta finales de 2021 que una administración pública, en este caso el Ayuntamiento de Mataró, ha incorporado el sello EthSI como un criterio puntuable en dos licitaciones. A finales de febrero se notificó la resolución de los contratos públicos en los que la gestión ética y solidaria de los servicios de seguro ha sido determinante. Arç Cooperativa, parte del proyecto de intercooperación para la promoción del seguro ético CAES, será la correduría que gestionará estos contratos.
Esta apuesta se trata de una petición histórica del sello EthSI que pedía “incorporar más allá de los criterios técnicos, criterios éticos, sociales y ambientales” puntuables en las pautas de adjudicación. Desde el Observatorio de las Finanzas Éticas, se valora este hecho como un hito para una certificación nacida de la sociedad civil organizada. “Que el distintivo sirva para fomentar el consumo responsable dentro de las administraciones públicas y contribuya a dar mayor coherencia en las políticas es una muy buena noticia”, declara Sergi Salavert, coordinador del sello.
Al fin y al cabo, lo que demuestra esta resolución es que, con la voluntad política necesaria, se pueden poner en valor aspectos éticos, sociales y ambientales en las pautas de adjudicación de un contrato de seguro durante la elaboración de un concurso público.
Si reivindicamos unos seguros gestionados éticamente y promovemos que personas, entidades y organizaciones practiquen un consumo consciente cuando escojan un producto y entidad aseguradora, podemos exigir que la administración pública tenga en cuenta estos mismos criterios para el desarrollo de proyectos de contratación.
Seguros gestionados éticamente para un proyecto social y cooperativo
Otro de los aspectos más relevantes de la resolución de estas dos licitaciones del Ayuntamiento de Mataró es que supone el broche final a un círculo virtuoso entre administraciones públicas, ciudadanía, ESS y empresas mercantiles dispuestas a avanzar en materia de sostenibilidad social y ambiental.
Los seguros adjudicados corresponden al proyecto Lloguem! Yes, We Rent!. Se trata de una iniciativa impulsada por el consistorio catalán para la promoción de la vivienda de alquiler asequible en la ciudad. Con este proyecto, el ayuntamiento hace de puente entre personas propietarias e inquilinas, organizadas a través de Bloc Cooperatiu, la primera cooperativa de inquilinas de Europa, facilitando la rehabilitación de fincas antiguas, estableciendo mecanismos de seguridad para el cobro de los alquileres e incidiendo en el mercado de alquiler de la localidad promoviendo unos precios más asequibles.
El proceso de creación de la cooperativa de inquilinas ha contado con el acompañamiento de otras entidades referentes de la ESS y el cooperativismo, como la Fundació Unió de Cooperadores de Mataró, el Colectivo Ronda o la cátedra de Economía Social del TecnoCampus.
El Ayuntamiento de Mataró ha demostrado como una administración puede ejercer de agente económico tejiendo redes entre empresas y entidades de la ESS, ciudadanía y empresas convencionales a través de políticas públicas que tengan como objetivo el bienestar de la ciudadanía.
Por su parte, las entidades de las Finanzas Éticas, en este caso Arç Cooperativa, nos integramos como un elemento más este engranaje formado por la ciudadanía organizada, la ESS y la administración para promover una vivienda de alquiler asequible a través de una gestión ética y solidaria de los seguros a partir de criterios de CPR.
Como defendían Portabella y Ortega, la CPR supone un cambio de paradigma para que la “contratación pública ocupe el lugar que le corresponde como un instrumento político para el logro de la sostenibilidad económica, social y ambiental”. De este modo, se estable una coherencia entre la gestión de las decisiones de contratación y los objetivos de política pública.
Como reconoce Luigi Carinci, consejero de Contratación Pública de REAS Red de Redes, “esta inclusión de criterios éticos representa un avance significativo hacia una contratación más responsable y un hito en la toma en consideración de la certificación EthSI como referencia para la administración”.
Más allá de estar orgullosas de este hito, las entidades de las Finanzas Éticas y la ESS tenemos la obligación de leer esta noticia como una nueva oportunidad. Debemos seguir trazando estrategias de difusión y sensibilización y mantener nuestra apuesta formativa en el mayor número de ámbitos posibles.
Si los seguros éticos son una palanca de cambio y existe una oportunidad de impulsarlos a través de la CPR es nuestra responsabilidad liderar esta lucha para que las instituciones públicas, conscientes de su papel como agente socioeconómico, pongan en marcha políticas activas con carácter transformador. Al fin y al cabo, se trata de fortalecer una economía solidaria que sitúe a las personas, las comunidades y el territorio en el centro del circuito económico como única alternativa viable hacia la sostenibilidad.
La empresa ciudadana, a través de una rendición de cuentas que potencie una ciudadanía responsable, es una fórmula que puede impulsar una economía que avance hacía la sostenibilidad integral. En paralelo, el seguro ético y solidario puede acercar las entidades operadoras del sector asegurador a las potencialidades transformadoras de la economía social y solidaria y la empresa ciudadana.
Cuando hablamos de crisis conviene dejar claro, como punto de partida, que, según mi opinión, nos encontramos en una crisis estructural que se manifiesta de forma simultánea en el ámbito financiero, energético, ecológico, social y de valores. La crisis sanitaria ha dejado al descubierto y ha amplificado todavía más los desequilibrios económicos y sus efectos sociales y ecológicos.
Por tanto, no se trata de una crisis puntual, es una crisis sistémica. Una crisis sistémica que impone la necesidad de experimentar y consolidar nuevas formas de entender la empresa y la economía. Y para crear condiciones para salir de una crisis como esta no es aconsejable volver a situaciones anteriores ni en el sentido de fondo, ni en los objetivos o métodos de trabajo.
Tenemos que considerar la sostenibilidad integral (individual, social y ambiental) como un objetivo que debemos alcanzar como sociedad. Necesitamos reconvertir nuestras formas de producción y consumo. Por lo tanto, debemos entender que la economía tiene que ser un subsistema supeditado a los sistemas sociales y ambientales y que avanzar hacia la sostenibilidad integral supone dar pasos adelante hacia la sostenibilidad de la vida.
Para que la práctica de la sostenibilidad integral avance es imprescindible la aceptación por parte de las empresas del hecho que su existencia solo es posible gracias a la sociedad y al entorno de los que forman parte. Por este motivo, es fundamental que las empresas rindan cuentas mostrando de forma continuada su compromiso social y ambiental. En otras palabras, que dejen constancia de su comportamiento como empresa ciudadana.
La empresa ciudadana, una alternativa
Potencialmente, la empresa ciudadana puede generar dinámicas significativas de trasformación socioeconómica. En el plano conceptual, la empresa ciudadana supera la escalera de valores y el fundamento ideológico de la empresa mercantil convencional y pone en cuestión el hecho que esta sea considerada acríticamente como único modelo a seguir. Cuando hablamos de empresas, estamos obligadas a plantearnos el tipo de empresa, cómo están organizadas y al hecho que el sistema económico y la actuación de una empresa son las dos caras de una misa moneda.
La empresa ciudadana, en su despliegue práctico, impulsa la innovación estructuralmente transformadora en referencia a los productos y servicios que ofrece, las condiciones de producción, distribución y comercialización, las estrategias de márquetin y publicidad, la relación con los clientes y proveedores y su impacto ambiental. Se trata de una concepción de la innovación que supera un carácter exclusivamente utilitarista que tiene en cuenta si atiende a necesidades “no inducidas” y a las consecuencias sociales y ambientales de su producción.
Asumiendo la necesidad de facilitar una mejora estructural procurando una transformación del ámbito social donde opera, la empresa ciudadana favorece la concienciación de una ciudadanía activa en relación con el consumo, la cooperación, la reciprocidad y la solidaridad. En otras palabras, favorece al nacimiento y la consolidación de una ciudadanía responsable.
Al mismo tiempo, incorpora la noción de viabilidad en términos de viabilidad socioeconómica, apoyada en objetivos a medio y largo plazo de tipo no especulativo. La empresa ciudadana contribuye a organizar y desarrollar circuitos económicos completos de acuerdo con lógicas diferentes de las hegemónicas en el mercado actual (como el mercado social) y que vinculan la producción sostenible de bienes y servicios con el consumo responsable.
La empresa ciudadana, una palanca del seguro ético
El seguro ético y solidario y la certificación EthSIson herramientas necesarias que, al promover la recuperación del sentido mutual de los seguros, una política de inversiones social y ambientalmente responsable y una gestión participada y equitativa, pueden acercar las entidades operadoras del sector asegurador a las potencialidades de la economía social y solidaria y de la empresa ciudadana.
Por todos estos motivos, el seguro ético y solidario toma sentido como una parte de la solución para salir de la crisis estructural ayudando a impulsar la construcción y consolidación de una economía que sitúe las personas y la vida en el centro.
Tres compañías aseguradoras y cinco corredurías cuentan con el sello europeo de seguro ético – EthSI- en España, una realidad que se consolida en el sector asegurador.
Las compañías aseguradoras acreditadas con el sello europeo de seguro ético tienen un volumen de negocio que llega a los 800 millones de euros.
En España, son tres las compañías del sector asegurador que cuentan con el sello EthSI (Ethical and Solidarity Based Insurance): DKV, que declara un volumen de primas de 691 millones de euros; Atlantis, con 91,5 millones, y Previsora General, mutualidad, con 16,4 millones. En cuanto a corredurías de seguros, en España cinco corredurías ofrecen productos aseguradores certificados como éticos y solidarios, entre las cuales se cuentan SERYES y Arç cooperativa.
En Cataluña, la correduría de seguros Arç Cooperativa ha gestionado más de 5 millones de euros y ha aumentado la facturación un 16% respecto al ejercicio anterior. A su vez, SERYES, con sede a Madrid, declara una tendencia similar y volumen de primas cercano a los 4 millones de euros. La tendencia de estas dos corredurías certificadas responde a la del conjunto del seguro ético que, a pesar de ser minoritaria dentro del sector asegurador, es una alternativa consolidada a los seguros convencionales.
Seguro ético, uno de los pilares del sistema integral de finanzas éticas
“La industria del seguro es parte del sistema financiero y, como el negocio bancario, tiene en la inversión su principal fuente de ingresos ; por eso, no podemos ignorar el uso que hace del dinero el sistema asegurador”, remarca Alfonso B. Bolado, responsable de Desarrollo de Arç Cooperativa. La mutualidad, que entiende el seguro como un instrumento al servicio de la comunidad; la equidad, que parte de la idea que todas las personas tenemos que tener los mismos derechos en relación con esta forma de financiación, y la transparencia, que emana del contrato como relación entre iguales, son los tres fundamentos del seguro ético. “Queremos recuperar el sentido original del seguro como experiencia comunitaria, como vehículo de solidaridad y de cohesión social”, sintetiza Bolado.
Un sello innovador en Europa
El sello EthSI certifica la adopción de prácticas de responsabilidad social y de inversión éticamente orientada, socialmente responsable
así como otros comportamientos éticos de las organizaciones, como la vinculación hacia la economía solidaria o ser usuaria de la banca ética. El sello tiene que renovarse anualmente, con el objetivo de aportar transparencia al sector asegurador y facilitar a las personas usuarias una herramienta para escoger el producto que más se ajuste a sus valores.
Los criterios EthSI se aplican tanto a los productos como a las comercializadoras y compañías aseguradoras, que tienen que estar registradas y evaluadas por el Observatorio de las Finanzas Éticas.
“El seguro ético tiene menor presencia y desarrollo que la banca ética porque buena parte de la ciudadanía no lo identifica con el sistema financiero”, destaca David Sanchez, director de SERYES. Por esta razón, corredurías como Arç Cooperativa y SERYES contribuyen a consolidar un sistema integral de finanzas éticas que forma parte de un mercado social generador de nuevas dinámicas económicas más justas, sostenibles y solidarias.
“Para nosotros“, concluye David Sanchez, “del mismo modo que necesitamos una banca ética, necesitamos un seguro basado en los mismos valores.”
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