La libertad financiera exige poder decidir sobre nuestros ahorros, también en el sector seguros
Artículo publicado originalmente en Valor Social por Seryes
Los seguros son, junto con las entidades de servicios bancarios y de crédito, uno de los pilares del sistema financiero. Según el informe El Mercado Español de Seguros 2024, los españoles gastaron de media 1.531,2 euros en pólizas durante el año. También en 2024, las inversiones del sector asegurador superaron los 320.000 millones de euros, según un estudio divulgado por la asociación ICEA. Esas inversiones se repartieron fundamentalmente en deuda pública (47%) y deuda de las empresas (20%). Para hacernos una idea de la magnitud de esta cifra, basta señalar que equivale aproximadamente a la capitalización bursátil conjunta de las dos mayores empresas del Ibex 35 (Inditex y Banco Santander), o a cerca del 20% del PIB anual de España.
El origen de ese capital no es otro que las primas que pagan los asegurados por sus pólizas. Algo que pocas personas saben es que, hasta que necesitan rescatar en forma de indemnizaciones el dinero que han depositado en sus seguros, las compañías aseguradoras lo invierten para obtener beneficios en forma de intereses, dividendos, o por la compraventa de acciones. El perfil inversor de las aseguradoras es conservador por la necesidad de garantizar el pago de indemnizaciones a sus clientes, de ahí que casi la mitad de su inversión se destine a la deuda pública; pero no podemos dejar de señalar que ese no es el único destino de las inversiones en el sector.
La transparencia, la base de la democracia aseguradora
Una mayor transparencia por parte de las aseguradoras sobre el destino de sus inversiones y los criterios empleados en la toma de decisiones redundaría en un fortalecimiento de la confianza de sus clientas y de la sociedad en su conjunto. A su vez, una mayor confianza en el sistema financiero facilita la resiliencia del conjunto de la economía.
Sabemos que la seguridad es el principal criterio a la hora de invertir (y eso es positivo), pero el segundo criterio más utilizado suele ser la maximización del beneficio. Algunas de las actividades más lucrativas lo son, precisamente, porque externalizan sus impactos negativos. Encontramos ejemplos de ello en informes como los elaborados por Banca Armada o Insure our Future.
Tanto el alcance de los movimientos de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) como las encuestas de opinión nos muestran que determinadas políticas de inversión no cuentan con una buena valoración por parte de la mayoría de la población. Sin embargo, las entidades financieras mantienen esas inversiones mientras publicitan ampliamente cualquier acción con impacto socioambiental positivo. Junto con las energéticas, las empresas financieras son las que más recursos destinan a mejorar su imagen ante la opinión pública tras la crisis bancaria de 2008 y han sido pioneras en prácticas como el greenwashing y socialwashing.
Como reacción a las prácticas del sector financiero que desembocaron en la ya citada crisis de 2008, surgieron los movimientos de finanzas éticas, que hicieron de la transparencia una de sus principales banderas. Esta se aplica tanto a la claridad y sencillez de los contratos como a la publicación del destino de sus inversiones.
Imaginando futuros posibles para los seguros éticos
El siguiente paso para fortalecer la función social del sistema asegurador pasa por fomentar la participación de su base social en la toma de decisiones. En un sistema económico que tiende a situar a las personas en un papel pasivo (como evocaba la máxima ilustrada de “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”), permitir la participación democrática en la toma de decisiones es un acto revolucionario.
Un cambio de tanto calado en la forma de relacionarse entre una entidad financiera y sus socias y usuarias no es lineal ni rápida. Requiere articular espacios de participación que sean realmente operativos y promover la movilización e implicación de la base social. A menudo tenemos pocos ejemplos a seguir; por eso es necesario imaginar alternativas y explorar cómo integrarlas en las dinámicas existentes. Con todo, hay motivos para el optimismo: desde el nacimiento de las finanzas éticas hasta hoy se han producido cambios significativos que permiten pensar en propuestas que hace apenas dos décadas habrían parecido utópicas.
En ese sentido, la sociedad dispone de cada vez más herramientas digitales que permiten generar espacios de participación más dinámicos y democráticos. Un ejemplo lo encontramos en los presupuestos participativos impulsados por muchas administraciones locales durante la pasada década, y que aún perviven en numerosos municipios. Entidades como la Red de Entidades Locales por la Transparencia y la Participación Ciudadana impulsan el análisis y el intercambio de este tipo de experiencias.
A partir de estos casos, resulta posible imaginar cómo trasladar sus métodos y aprendizajes para profundizar en la democratización del sector asegurador. Podemos, por ejemplo, plantearnos cómo podríamos trasladarlo a la política de inversiones de nuestras entidades, permitiendo tanto que sea la propia base social quien proponga dónde destinar una parte de los fondos como que esa misma base social pueda elegir entre las opciones propuestas cuáles se adecúan mejor a sus valores. Y esa es una de las muchas posibilidades que hoy podemos empezar a explorar.
Lo único que no podemos permitirnos es renunciar a imaginar futuros mejores para las finanzas y seguros éticos, ni dejar de innovar en modelos de gobernanza participativa. En un contexto internacional que parece dirigirse hacia modelos más autoritarios y donde se perciben retrocesos en el respeto a los derechos humanos, debemos demostrar que existen alternativas realistas y viables. Para ello, es necesario profundizar en la democratización de nuestras propias entidades e instituciones. Nos jugamos mucho en ello.
El acuerdo con CAES quiere promover y sensibilizar sobre la importancia de los seguros éticos como instrumento financiero de transformación.
Gracias a esta alianza, las organizaciones miembros de REAS pueden disponer de productos aseguradores adecuados a sus necesidades en el marco del seguro ético.
En 2017, REAS Red de Redes y CAES firmaron su primer convenio de colaboración para impulsar el seguro ético y solidario entre las personas, entidades y organizaciones de la Economía Solidaria. El objetivo era promover el seguro gestionado con criterios éticos y situarlo como una herramienta más del sistema de finanzas éticas al servicio de la transformación social
Con la renovación del acuerdo, REAS RdR y CAES quieren volver a poner el foco en las capacidades transformadoras del seguro ético y su potencial para ser una herramienta más en la construcción de una sociedad más justa, sostenible ambientalmente y que ponga las necesidades de las personas en el centro.
El proyecto CAES está formado por dos corredurías de seguros, Arç Cooperativa y SERYES, ambas certificadas con el sello EthSI que otorga el Observatorio de Finanzas Éticas. Este sello acredita la transparencia y las buenas prácticas del sector asegurador.
Este proyecto de intercooperación lleva años estrechamente vinculado con la Economía Solidaria. Es una de las integrantes de la Mesa de las Fianzas Éticas de REAS RdR de Redes y participa y colabora activamente en encuentros y actos organizados por REAS, sus redes locales y los mercados sociales territoriales.
Su vinculación y participación con las redes de la Economía Solidaria, les permite a sus corredurías conocer de primera mano las necesidades de las entidades, organizaciones y cooperativas de la ESS. Por este conocimiento, su abanico de productos aseguradores está especialmente diseñado para cubrir las necesidades aseguradoras de la economía solidaria.
En estos últimos años, SERYES y Arç Cooperativa han añadido nuevas soluciones aseguradoras a su catálogo de productos y servicios para responder a las nuevas necesidades específicas de la economía solidaria. Así, los seguros para comunidades energéticas, movilidad sostenible o viviendas cooperativas se añaden a una amplia oferta aseguradora gestionada con criterios éticos y solidarios en la que se priorizan compañías certificadas con el sello EthSI.
Seguramente ya has notado que el precio de los seguros ha ido en aumento año tras año. Desde 2022 venimos explicando esta tendencia. En nuestra página web puedes encontrar artículos y noticias que analizan de forma clara y comprensible las causas detrás de esta situación [1] [2] [3].
Si bien el aumento de precios se debe a una combinación de factores, en este artículo queremos centrarnos en uno de los más determinantes: el impacto directo de la crisis climática en el sector asegurador.
Como organización comprometida con la sostenibilidad ambiental y la transición ecosocial, participamos activamente en el proyecto Life eCOadapt50. Desde nuestra experiencia aseguradora, contribuimos a co-crear condiciones de resiliencia frente a la nueva realidad climática en sectores clave como la ganadería, la agricultura, la pesca y el turismo. Y queremos compartir este conocimiento con el mayor número de personas posible.
Vivimos en una nueva realidad climática
El aumento global de las temperaturas, el calentamiento de los océanos, la desaparición de glaciares, la disminución de la nieve en las montañas y la subida del nivel del mar son señales claras de que el cambio climático ya no es una amenaza futura, sino una realidad presente. Una realidad que afecta a los ecosistemas de todo el planeta y repercute directamente en el bienestar de las personas. [4]
Esta situación ha provocado un aumento tanto en la frecuencia como en la intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos. Inundaciones, incendios y tormentas son cada vez más habituales y más devastadores. Según la Organización Meteorológica Mundial, las pérdidas económicas derivadas de estos acontecimientos se han multiplicado por siete desde los años setenta del siglo pasado hasta la última década. [5]
Las consecuencias de la crisis climática para el sector asegurador
En 2023, las aseguradoras del Estado español afrontaron indemnizaciones por un total de 847 millones de euros, derivadas de casi un millón de siniestros causados por fenómenos meteorológicos. Solo las inundaciones provocadas por la DANA en el País Valenciano y otras zonas del sudeste peninsular generaron daños valorados en unos 3.500 millones de euros, según estimaciones del Consorcio de Compensación de Seguros. [5]
El sector asegurador ya está sintiendo con fuerza el impacto de la crisis climática. El aumento de la incertidumbre en los modelos de predicción dificulta anticipar la frecuencia y la intensidad de los fenómenos extremos, lo que complica tanto la gestión como la transferencia del riesgo climático.
Las aseguradoras deben hacer frente a un mayor número de siniestros y a indemnizaciones más elevadas. Esto repercute directamente en las personas y organizaciones y se traduce en un incremento del precio de los seguros. A medida que aumentan los pagos por siniestros, es necesario elevar las aportaciones a la “bolsa común” que sostiene el sistema de indemnizaciones.
Además, ya se está observando un aumento de las franquicias y una limitación de las coberturas disponibles en algunos contratos, una tendencia que podría derivar en una futura crisis de asegurabilidad para ciertos proyectos o iniciativas, especialmente aquellos más expuestos a riesgos climáticos.
¿Qué puede hacer el sector asegurador ante la crisis climática?
A pesar de ser uno de los sectores más afectados por la crisis climática, el sector asegurador también puede desempeñar un papel clave en la construcción de condiciones de resiliencia. Más allá de responder económicamente a los siniestros, tenemos la capacidad y la responsabilidad de actuar como un agente activo en la prevención y adaptación al cambio climático.
Según el informe del WWF sobre Adaptación climática en el sector asegurador [4], existen diversas líneas de actuación posibles. El sector puede contribuir a la resiliencia fomentando prácticas más seguras y sostenibles mediante incentivos económicos, como primas reducidas para edificios que incorporen medidas de protección frente a inundaciones. Asimismo, puede impulsar el uso de seguros paramétricos, en los que las indemnizaciones se calculan según la intensidad del fenómeno y las pérdidas estimadas.
Paralelamente, los seguros pueden favorecer acciones que trasciendan su ámbito directo, como la elaboración de mapas de inundación más precisos y actualizados, el desarrollo de sistemas de alerta temprana o la sensibilización de la ciudadanía sobre la necesidad de adaptarse al cambio climático y actuar para mitigarlo.
Estos son campos en los que las aseguradoras y demás actores del sector podemos colaborar estrechamente con instituciones públicas y organizaciones sociales, aportando datos, experiencia y capacidad de análisis de riesgos.
Finalmente, es necesaria una apuesta clara y valiente: dejar de asegurar proyectos vinculados a los combustibles fósiles. La iniciativa Insurance Our Future denuncia la contradicción de asegurar los efectos del cambio climático mientras se continúa respaldando infraestructuras que lo generan. [6] Un compromiso real con la sostenibilidad exige romper con estos sectores altamente contaminantes.
Conclusiones
El cambio climático ha dejado de ser una amenaza abstracta; afecta directamente nuestro bienestar y repercute en el coste y la disponibilidad de los seguros. Y todo indica que, en los próximos años, este impacto se agravará.
Por ello, es fundamental que la sociedad se organice para generar condiciones de resiliencia, tanto a nivel individual como colectivo. Es necesario actuar desde la prevención, la planificación y la justicia climática. El proyecto Life eCOadapt50 es un buen ejemplo de este compromiso.
Desde el conocimiento, capacidad de análisis de riesgos e influencia económica, el sector asegurador podemos desempeñar un papel decisivo en esta transformación. Asumir esta responsabilidad es, hoy más que nunca, una urgencia ineludible.
REAS Red de Redes cumple 30 años y CAES queremos ayudar a celebrarlo como se merece: encontrándonos con quienes diariamente hacemos posible la economía social y solidaria.
REAS Red de Redes (REAS RdR) cumple30 años. Hace tres décadas que el movimiento por una economía más social y solidaria decidió articularse para cambiar el mundo y generar alternativas en pro de una sociedad más justa y sostenible. Son muchos los hitos en este largo camino, logros que el conjunto de la economía solidaria quiere celebrar con todas las personas y entidades que lo hacemos posible.
Por ello, REAS RdR ha organizado una celebración muy especial para el día 6 de junio en Zaragoza. La jornada dará su pistoletazo de salida con un taller “ESS ThinkTank” a cargo del cooperativista Jordi Garcia. Tendremos un espacio de encuentro e intercooperación con cóctel-picoteo y el punto álgido de la jornada será una fiESSta con monólogo, concierto y dj’s en la Sala López.
CAES, cooperación por el seguro ético y solidario, queremos ayudar a hacer realidad esta celebración. Defendemos los seguros éticos y solidarios como una parte fundamental de las finanzas éticas y de la economía solidaria, una economía que pone la vida y los cuidados en el centro. Por eso, queremos que esta celebración sea todo un éxito y una maravillosa excusa para encontrarnos con personas y entidades con las que trabajamos cada día para construir un mundo mejor.
Cuando se cumple un mes de la catástrofe que afectó a distintas localidades del País Valencià y otros territorios del Estado español, las entidades que conformamos la Mesa de las Finanzas Éticas de REAS Red de Redes queremos compartir este comunicado
En primer lugar, expresar toda nuestra solidaridad y afecto a las personas, cooperativas, organizaciones y entidades afectadas. Les mandamos un cálido y fraternal abrazo en estos momentos de dolor y rabia. Desde la indignación, somos altavoz y articulamos ayudas para las redes de apoyo mutuo que trabajan sobre el terreno. Creemos que la solidaridad, lo colectivo y el trabajo en red son imprescindibles para mitigar los daños y poner los cimientos de una sociedad distinta.
La comunidad científica lleva años alertando sobre la situación de emergencia climática, y cómo está afectando a los ecosistemas y a las personas que en ellos habitamos, así como señalando las medidas necesarias para hacer frente a este reto. Unas medidas que a menudo entran en contradicción con un modelo económico basado en el crecimiento y la acumulación. El sistema capitalista y una parte importante de la clase política, responsables de esta situación, están sistemáticamente desatendiendo esta llamada y siguen priorizando los beneficios a cualquier precio.
En contraposición, organizaciones y movimientos sociales estamos articulando alternativas que pasan por una necesaria transición ecosocial desde una mirada justa, democrática y ecofeminista. Debemos avanzar hacia un modelo económico que, en lugar del enriquecimiento de unos pocos, ponga la sostenibilidad de la vida en el centro.
En esta propuesta, las finanzas éticas jugamos un papel fundamental. Somos herramientas al servicio de una economía que prima el bienestar de las personas y los ecosistemas por encima de la obtención de beneficios. Estos días estamos viendo cómo estos principios teóricos se llevan a la práctica ante la grave situación que ha dejado la DANA. Las diferentes entidades de finanzas éticas estamos desde el primer momento atentas a las necesidades de la población y las organizaciones, ofreciendo las respuestas más adecuadas a sus necesidades, escapando de la lógica de la maximización del beneficio.
Para poder imaginar una alternativa al modelo extractivista y ecocida actual, necesitamos unas finanzas democráticas y participativas en las que prevalezca la inversión ética, solidaria y justa y que tengan en cuenta la sostenibilidad desde una visión integral.
Ante el capital y el ecocidio, finanzas para la vida.
Utilizamos cookies para asegurar que damos la mejor experiencia al usuario en nuestro sitio web. Al pulsar aceptar consiente el uso de la cookies en su navegación.
This website uses cookies to improve your experience while you navigate through the website. Out of these cookies, the cookies that are categorized as necessary are stored on your browser as they are essential for the working of basic functionalities of the website. We also use third-party cookies that help us analyze and understand how you use this website. These cookies will be stored in your browser only with your consent. You also have the option to opt-out of these cookies. But opting out of some of these cookies may have an effect on your browsing experience.